Marmolado (Marmorkuchen)

El marmolado es un bizcocho clásico que gusta a casi todo el mundo,  fácil de hacer, admite un montón de variaciones (ralladura de limón, de naranja, almendras, pasas...etc, etc.) y siempre pero siempre queda bien, rinde mucho y se puede conservar durante varios días protegido del aire (de hecho, el sabor mejora al segundo día). Todo son ventajas!



























Esta torta se originó en Alemania del siglo XIX, y después se extendió a América con los inmigrantes alemanes donde se hizo muy popular tanto en Estados Unidos como en América Latina. Un dato curioso es que los alemanes (a quienes les gusta estandarizar todo), consideran que es un Marmorkuchen sólo cuando un tercio de la masa es de chocolate y contiene un 3% de cacao.
Pues Marmorkuchen o no, es riquísimo y es ideal para el desayuno o la merienda!

Esta receta en particular es de un libro alemán (Das neue Menu), pero las proporciones son universales. Me gustó mucho porque la miga queda húmeda y se desgrana con facilidad.

Ingredientes 

(Salen dos budines chicos o uno grande)
- manteca (mantequilla) blanda a temperatura ambiente, 200 g
- azúcar, 200 g
- esencia de vainilla, 1 cdita
- huevos, 4
- harina de trigo, 300 g
- 1 cdita de polvo leudante (levadura química)
- leche, 6 cdas
- cacao amargo en polvo, 40 g  (también se puede poner chocolate de taza rallado bien fino, 100 g)
- ron, brandy, jerez, whisky o el licor preferido, 2 cdas

Opcional
- azúcar impalpable (glas) para espolvorear



Comenzamos

Pstt!! Atención! Para que sea más fácil y el budín quede mejor, todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente (tanto la manteca como los huevos y la leche). Esto permitirá que emulsionen mejor y la miga quede muy suave.

Primero enmantecar y enharinar el o los moldes (de budín inglés, o tipo bundt o gugelhupf... de los budines tipo rosca con onditas, bah!!) y precalentar el horno a temperatura moderada (unos 180 ºC).

Batir la manteca con el azúcar hasta obtener una crema (varios minutos con batidora eléctrica, de forma manual requerirá más tiempo y paciencia...). Agregar la esencia de vainilla. Añadir los 4 huevos de a uno y batiendo bien entre uno y otro. Si se quiere obtener un resultado más esponjoso (realmente vale la pena!), incorporar sólo las yemas y reservar las claras para batirlas después).

Aparte tamizar la harina con el leudante y una pizca de sal. Incorporarla al batido alternando con la leche. Si optaron por la versión más esponjosa, éste es el momento de batir las claras a punto de nieve (cuando éramos chicos éste era el instante mágico, porque mi abuela daba vuelta el bol y las claras no se caían!). Integrar las claras a la otra preparación en dos veces, una sin mucho cuidado y la otra con movimientos envolventes.

Una vez listo, separar un tercio de la masa en otro recipiente y agregarle el cacao amargo o el chocolate rallado bien fino y el licor preferido.

Ahora buscar los moldes e ir alternando las dos preparaciones. Una vez que está toda la masa en los moldes, con un palito de madera o el mando de un tenedor o cuchara, hacer círculos para mezclar los dos sabores.

Llevar al horno moderado (180 ºC) durante 30 a 40 minutos (para los moldes pequeños... el tiempo dependerá de lo grande del molde que se ponga). Comprobar la cocción con un palito de madera (de brochetas) o un cuchillo pequeño y es muy importante no hornearlo demasiado para que no quede seco.

Retirar del horno, esperar diez minutos y desmoldar. Cuando esté aún caliente, espolvorear con azúcar impalpable.


Bon appetite!!












2 comentarios:

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